Una caldera de condensación aprovecha el calor del vapor de agua que las calderas antiguas tiraban por la chimenea. Al enfriar esos humos, el vapor se convierte en agua: los condensados. Es la razón de su rendimiento (y de que desde 2015 sean las únicas que se pueden instalar en la mayoría de viviendas), pero también el origen de la duda más repetida cuando alguien cambia de caldera: ¿qué hago si donde va la caldera no hay desagüe? Aquí lo explicamos, junto con el resto de requisitos que revisamos en cada instalación.

Qué son los condensados y cuántos produce una caldera

Los condensados son agua ligeramente ácida (pH entre 3 y 5, parecido al de un zumo de naranja) que sale del intercambiador cuando la caldera trabaja en modo condensación, sobre todo con la calefacción a baja temperatura. Una caldera doméstica de 24 kW puede generar hasta un litro por hora en pleno funcionamiento y varios litros al día en invierno. Por eso no se pueden dejar gotear ni recoger en un cubo: hay que evacuarlos de forma continua.

Cómo se evacúan: el desagüe de condensados

  • Salida de la caldera con sifón. Todas las calderas de condensación llevan un sifón interno que evita que los humos salgan por el tubo de condensados. Hay que llenarlo de agua en la puesta en marcha (lo hace el instalador) y mantenerlo limpio.
  • Tubería de plástico, nunca metálica. Por su acidez, los condensados corroen el cobre y el acero galvanizado. Se conducen con tubo de PVC o polipropileno de 20-25 mm, con pendiente continua hacia el desagüe.
  • Conexión a un desagüe de la vivienda. Lo habitual es el sifón del fregadero, el de la lavadora o un bote sifónico cercano. Siempre por encima del nivel del agua del sifón y con un pequeño tramo de aire (conexión indirecta) para que un atasco del desagüe no llegue a la caldera.
  • Protección contra heladas. Si el tubo va por el exterior (una galería o terraza cubierta), conviene que sea corto y esté aislado: si los condensados se congelan, la caldera se bloquea por seguridad.

¿Y si no hay desagüe cerca?

Es el caso típico de una caldera en una galería, un trastero o un pasillo. Hay tres soluciones, de más a menos sencilla:

  1. Llevar el tubo hasta el desagüe más cercano. Con un recorrido de unos metros y pendiente suficiente suele bastar. Es lo que resolvemos en la mayoría de sustituciones.
  2. Bomba de condensados. Un pequeño depósito con bomba que recoge el agua y la impulsa por un tubo fino hasta el desagüe, aunque esté más alto o más lejos. Necesita una toma eléctrica y una revisión anual con la caldera.
  3. Depósito neutralizador. Un filtro de gránulos que neutraliza la acidez antes de verter; se usa cuando el vertido va a una instalación sensible o cuando la normativa local lo pide. En una vivienda no suele ser obligatorio, pero combinado con una bomba es la solución completa.

Lo que no se puede hacer es instalar una caldera de condensación sin ningún desagüe: el equipo se llenaría de agua y se bloquearía en pocas horas.

Los otros requisitos que revisamos antes de instalar

  • Salida de humos. En obra nueva va a cubierta. En una vivienda existente, si la caldera anterior ya evacuaba por fachada, la sustitución por una estanca de condensación puede mantener esa salida respetando las distancias a ventanas, balcones y patios que fija la norma UNE 60670-6. Lo explicamos con detalle en dónde se puede instalar la caldera según la normativa.
  • Toma de gas con llave de corte junto a la caldera. Si hay que mover o ampliar la tubería de gas, lo hace un instalador autorizado y se emite el certificado de la instalación.
  • Toma eléctrica con tierra (una caldera de condensación consume poco, pero necesita corriente para la electrónica y el ventilador) y toma de agua fría con llave.
  • Espacio y ventilación. Al ser estanca, toma el aire de la calle por el propio tubo coaxial y no necesita rejillas en el local. Sí necesita unos centímetros libres a cada lado para el mantenimiento.
  • Termostato. No es un requisito legal, pero con un termostato modulante la caldera trabaja más tiempo en condensación y ahorra más.

Qué incluye nuestra instalación

En el precio de cada caldera de nuestro comparador de calderas va incluida la retirada de la antigua, la conexión a gas, agua y electricidad, la salida de humos estanca, el desagüe de condensados con su sifón y la puesta en marcha, con 5 años de garantía de instalación por escrito. Si tu caso necesita una bomba de condensados o un recorrido de humos especial, lo vemos en la visita previa gratuita y lo dejamos por escrito en el presupuesto antes de empezar.

Preguntas frecuentes

¿Se puede instalar una caldera de condensación sin desagüe? No de forma permanente: los condensados hay que evacuarlos. Si no hay desagüe cerca, se lleva un tubo hasta el más próximo o se instala una bomba de condensados, que los impulsa hasta donde haga falta.

¿Los condensados dañan las tuberías de la casa? No, una vez mezclados con el agua del desagüe quedan muy diluidos. Lo que sí hay que evitar es conducirlos por tubo metálico, porque lo corroen.

¿Cuánto condensa una caldera al día? Depende de la temperatura de trabajo: cuanto más baja va la calefacción, más condensa y más ahorra. En invierno, con radiadores, puede producir varios litros al día.

¿Qué pasa si el tubo de condensados se atasca o se congela? La caldera lo detecta y se bloquea con un código de error. Se resuelve limpiando el sifón o descongelando el tramo exterior; por eso en la revisión anual limpiamos el sifón.